Torre de la Almenara
Desde el siglo XII, la torre de la Almenara ha servido de orientación a los habitantes de la comarca. Visible desde numerosos puntos de la Sierra de Gata, forma parte de la silueta montañosa que acompaña al viajero cuando se aproxima a estas tierras. Su perfil, recortado sobre la cima de la montaña, ha contemplado durante siglos el paso de pastores, comerciantes y vecinos que encontraban en ella una referencia constante en el paisaje.
Hoy, alcanzar la Almenara permite descubrir uno de los lugares más emblemáticos de la comarca. A su valor histórico se suma una privilegiada panorámica sobre montañas, embalses, valles y pueblos serranos, ofreciendo una perspectiva que ayuda a comprender la compleja geografía que ha dado forma a la Sierra de Gata a lo largo de los siglos.
Nuestra ruta comienza en la Ermita del Humilladero, a las afueras de Gata. Tras cruzar la Rivera de Gata dejaremos atrás el pueblo para comenzar una subida constante que nos acompañará durante buena parte de la primera mitad del recorrido. El desnivel se gana poco a poco y, aunque encontraremos algunos tramos más exigentes, la ruta no presenta grandes complicaciones.
Una vez alcanzado el Puerto de la Cruz de Piedra, la subida se suaviza y pasamos a recorrer amplias pistas forestales en buen estado. Desde aquí la Almenara comienza a ganar protagonismo. Visible desde numerosos puntos de la ruta, la torre permanece durante kilómetros sobre el horizonte, recordándonos constantemente cuál es nuestro destino.
A medida que nos acercamos, el paisaje se vuelve cada vez más abierto y el monte bajo sustituye a gran parte de la vegetación que nos ha acompañado hasta ese momento. Poco antes de llegar abandonaremos la pista principal para tomar una pequeña vereda que conduce directamente a la torre. Los últimos metros son sencillos y nos permiten acercarnos poco a poco a esta antigua atalaya que lleva siglos observando la comarca desde las alturas.
Tras disfrutar de las vistas, regresaremos a la pista forestal para comenzar el descenso. Este tramo resulta especialmente cómodo de recorrer y atraviesa zonas de pinar salpicadas por grandes canchos graníticos. Poco a poco iremos perdiendo altura hasta regresar a Gata, donde merece la pena dedicar algo de tiempo a pasear por sus calles, descubrir sus plazas y seguir explorando la localidad que da nombre a la Sierra de Gata.
La subida a la Almenara permite contemplar la Sierra de Gata desde una perspectiva difícil de obtener desde cualquier otro lugar de la comarca. Tras completar la ruta, merece la pena dedicar tiempo a recorrer las calles de Gata y seguir descubriendo otros senderos, miradores y rincones naturales que convierten esta zona en uno de los destinos más interesantes para los amantes de la naturaleza y el senderismo. Si vas en Verano no te puedes perder la piscina natural del Puente de la Huerta.