Ruta al Convento del Hoyo
En una atmósfera mágica, entre la espesura de los alcornoques, en una depresión del terreno, se alzan escondidas las ruinas del antiguo Convento del Hoyo o de Nuestra Señora de Monteceli. La naturaleza ha retomado el control, colgando enormes enredaderas de sus paredes de piedra y envolviendo el conjunto en una imagen de misterio y sensación de exploración.
Situado en el término municipal de Gata, en pleno corazón de la Sierra de Gata, este antiguo convento constituye uno de los lugares más sorprendentes de la comarca. Su estado de abandono, lejos de restarle atractivo, ha contribuido a crear un escenario singular donde patrimonio histórico y naturaleza conviven de forma inseparable.
La ruta hasta el Convento del Hoyo permite adentrarse y descubrir un enclave que sigue despertando la curiosidad de senderistas, fotógrafos y amantes de los lugares con historia.
Convento del Hoyo desde Gata
La ruta comienza en la localidad de Gata, junto a las conocidas letras de bienvenida situadas a la entrada del municipio. Los primeros metros son también los más exigentes, con una subida pronunciada que deja atrás el parque de bomberos y permite ganar altura rápidamente sobre el pueblo.
Tras este ascenso inicial se alcanza la zona recreativa de El Fortín, un área de merenderos a la que también es posible acceder en vehículo para quienes prefieran acortar parte del recorrido. Desde este punto únicamente hay que seguir la pista principal, ignorando los desvíos secundarios que van apareciendo a ambos lados del camino.
A partir de aquí la ruta se vuelve mucho más cómoda. Salvo alguna pendiente puntual, el trazado discurre por una amplia pista forestal en buen estado que permite caminar sin dificultades y disfrutar del entorno con tranquilidad.
El paisaje va transformándose progresivamente conforme nos alejamos de Gata. Los pinares presentes en los primeros kilómetros dejan paso a formaciones más propias del bosque mediterráneo, donde predominan los alcornoques, las encinas y una vegetación cada vez más densa que anticipa la llegada al enclave.
Los últimos metros son probablemente los más especiales del recorrido. Poco a poco aparecen entre la vegetación los restos del antiguo Convento del Hoyo o de Nuestra Señora de Monteceli, ocultos durante siglos entre los bosques de la Sierra de Gata. Las ruinas, cubiertas por grandes enredaderas y rodeadas por el silencio del monte, constituyen uno de los rincones más sorprendentes y fotogénicos de toda la comarca.
Después de regresar a Gata, merece la pena reservar algo de tiempo para recorrer el casco histórico, acercarse a algunos de sus rincones más característicos, como la Fuente del Chorro, la iglesia de San Pedro o el barrio del Regajo, y aprovechar también su oferta de bares y restaurantes. Durante los meses de verano, la piscina natural de Gata, Puente de la Huerta, con amplias zonas de sombra y dos chiringuitos-restaurantes, es además un buen lugar para terminar la jornada después de la ruta.