Cascada de la Cervigona
Esta ruta parte de la piscina natural El Jevero y sigue el curso de la Rivera de Acebo hasta alcanzar el Embalse del Prado de las Monjas. A partir de ahí, el sendero continúa remontando el valle hasta que, casi sin previo aviso, aparece, al abrigo de enormes paredes de pizarra, la Cascada de la Cervigona, un salto de agua de más de 60 metros de altura que dibuja el mayor salto de agua de toda la Sierra de Gata.
El recorrido invita a descubrir la estrecha relación que Acebo mantiene con el agua. Desde las piscinas naturales hasta el embalse y la propia cascada, la Rivera de Acebo acompaña gran parte del camino, permitiendo conocer un paisaje que ha marcado la historia, la economía y la forma de vida de este rincón de la comarca.
La ruta comienza en una de las piscinas naturales mas reconocidas de la Sierra de Gata y de Extremadura, la piscina natural El Jevero en Acebo. Al inicio de la ruta salvaremos el cauce del río Rivera de Acebo gracias al puente de madera que lo cruza, a partir de ahí iremos ganando desnivel positivo paulatinamente con tramos llanos, a través de caminos y pistas forestales con zonas bastantes despejadas de monte bajo (debemos tenerlo en cuenta si realizamos la ruta en temporadas calurosas) alcanzaremos pronto una vereda acondicionada con escaleras y barandilla de madera. Según nos acercamos al final de este tramo y a mitad de recorrido, comenzamos a ver la panorámica que dibuja el Embalse del prado de las Monjas, siendo un lugar al que podemos acceder en vehículo si queremos realizar una ruta mas breve, acortando el recorrido unos 6km entre la ida y la vuelta.
Pasado el embalse seguiremos el cauce del río, en esta parte del recorrido la vegetación comienza a ganar presencia rodeandonos completamente, encinas, alcornoques, acebos y madroños son los protagonistas de este perfecto ejemplo de bosque mediterráneo.
La ruta comienza en una de las piscinas naturales más reconocidas de la Sierra de Gata y de toda Extremadura, la piscina natural El Jevero, en Acebo. Nada más iniciar el recorrido cruzaremos la Rivera de Acebo por el puente de madera que salva su cauce. A partir de aquí comenzaremos a ganar desnivel de forma progresiva a través de caminos y pistas forestales, encontrando un par de subidas algo más exigentes pero dentro de lo normal.
Tras superar este tramo inicial alcanzaremos una vereda acondicionada con escaleras de pizarra y barandillas de madera. A medida que avanzamos comienzan a abrirse las vistas sobre el Embalse del Prado de las Monjas, uno de los grandes protagonistas del recorrido. Situado aproximadamente a mitad de camino, este enclave ofrece una panorámica privilegiada sobre la Rivera de Acebo y las montañas que la rodean.
Hasta este punto, la ruta comparte recorrido con la ruta al Embalse del Prado de las Monjas. Además, quienes deseen realizar una caminata más corta pueden acceder hasta las inmediaciones del embalse en vehículo, reduciendo el recorrido total en aproximadamente seis kilómetros entre la ida y la vuelta.
Superado el embalse, el recorrido cambia por completo de carácter. El sendero continúa remontando el valle mientras la vegetación gana protagonismo hasta rodearnos prácticamente por completo. Encinas, alcornoques, acebos y madroños acompañan este tramo, ofreciendo un magnífico ejemplo del bosque mediterráneo que caracteriza a buena parte de la Sierra de Gata.
A mitad de este segundo tramo alcanzaremos el Mirador de la Cervigona. Desde aquí contemplaremos por primera vez, a lo lejos, cómo el agua desciende con fuerza desde lo alto de la montaña. Sin embargo, la ruta no termina aquí. Continuando el camino llegaremos hasta la Fábrica de la Luz, una antigua central hidroeléctrica hoy en ruinas que todavía conserva parte de sus estructuras y maquinaria.
Hasta este punto el recorrido se encuentra perfectamente señalizado. A partir de aquí desaparecen las marcas ya que no entra dentro de la ruta oficial y el terreno adquiere una mayor complejidad. Aunque cualquier senderista habituado a caminar por montaña no debería encontrar grandes dificultades, es importante saber esto. Para evitar desorientarnos, lo más recomendable es seguir el curso de la Rivera de Acebo y mantenerse próximo al cauce durante este último tramo.
La recompensa llega poco después. Tras avanzar unos minutos, la Cascada de la Cervigona aparece finalmente en toda su magnitud, permitiendo acercarse prácticamente a los pies de la caída de agua. Debido a las características del terreno y a la presencia de roca húmeda, es recomendable extremar la precaución en este último tramo.
La Cervigona es solo uno de los muchos rincones que el agua ha modelado en el entorno de Acebo. El Embalse del Prado de las Monjas, las piscinas naturales del municipio y otras rutas de la Sierra de Gata permiten seguir descubriendo un territorio donde la naturaleza sigue marcando el paisaje y el ritmo de vida de sus pueblos.