Embalse Prado de las Monjas
El Embalse del Prado de las Monjas se encuentra aguas arriba de la piscina natural El Jevero en la localidad de Acebo. Rodeado por montañas y encajado entre laderas llenas de vegetación, este embalse parece haber sido construido con el único fin que el de ser contemplado.
Desde el puente que atraviesa su presa, la vista se abre sobre una impresionante pero serena panorámica. En los días claros, se puede ver fundirse el verde de las crestas montañosas con el azul del agua. El contraste entre la tranquilidad del embalse y la fuerza del relieve que lo rodea convierte este lugar en uno de los paisajes más llamativos de la Sierra de Gata.
La ruta hasta el Prado de las Monjas permite descubrir un rincón poco conocido incluso para muchos visitantes de la comarca. Un recorrido sencillo que combina bosques, agua y amplias vistas sobre las montañas que rodean Acebo, ofreciendo una forma diferente de conocer el entorno natural del municipio.
Nuestra ruta comienza en la piscina natural El Jevero, situada a unos dos kilómetros del casco urbano de Acebo. Durante el verano este espacio se llena de bañistas atraídos por las aguas limpias y frescas de la Rivera de Acebo, el mismo curso fluvial que alimenta el Embalse del Prado de las Monjas y que constituye uno de los elementos más característicos del paisaje local.
Antes de llegar al entorno de la piscinas y bajar la cuesta que nos lleva a ella, existe una amplia zona de aparcamiento asfaltada, pero fuera de la temporada estival siempre tendrás aparcamiento abajo, a unos metros de la piscina. La ruta arranca cruzando el puente de madera que salva el cauce del río y, desde los primeros metros, comienza a ganar altura de forma progresiva.
Las primeras cuestas concentran el mayor esfuerzo de la caminata por su inclinación y por tener el terreno algo mas suelto. Superado este tramo inicial, el recorrido se vuelve mucho más cómodo y permite avanzar disfrutando del entorno. A lo largo del camino se alternan zonas de monte bajo con pequeños tramos más sombríos donde la vegetación ofrece refugio frente al sol, especialmente durante los meses más cálidos.
A medida que nos acercamos a la presa, el paisaje comienza a abrirse y aparecen las primeras vistas sobre el embalse. Es en este momento cuando el visitante comprende la singularidad del lugar. En determinados momentos del año, cuando el nivel del agua es elevado y las laderas lucen especialmente verdes, el paisaje recuerda a esas imágenes de lagos de montaña que solemos asociar a países como Canadá, aunque con el inconfundible carácter mediterráneo de la Sierra de Gata.
A la vuelta podremos volver tras nuestros pasos o seguir la pista que baja al otro lado de la presa, ambos caminos nos llevaran de nuevo a la piscina natural.
Quienes se queden con ganas de seguir caminando pueden continuar la ruta en dirección a la Cascada de la Cervigona, uno de los enclaves naturales más emblemáticos de la Sierra de Gata. Ambos lugares comparten parte del recorrido y permiten descubrir dos de los paisajes más representativos del entorno de Acebo. Más allá de esta ruta, la comarca esconde numerosas piscinas naturales, senderos y lugares de interés que convierten cada visita en una nueva oportunidad para seguir explorando el norte de Extremadura.