Piscinas naturales en La Vera

Desde las cumbres de Gredos y Tormantos descienden las gargantas de La Vera, abriéndose paso entre bosques de ribera y enormes rocas que salpican sus cauces. En invierno, el agua baja rugiendo por estos valles, cuando llega el verano, el caudal se serena y aparecen las aguas verde azuladas, transparentes y de una calidad excepcional que dan forma a las piscinas naturales y han convertido a La Vera en uno de los grandes destinos de baño de Extremadura.

La mayoría de las piscinas naturales de La Vera están preparadas para pasar el día completo, con amplias zonas de césped, sombra, merenderos, aparcamientos y diferentes servicios junto al agua. A esto se suma la presencia de chiringuitos y restaurantes, algunos de ellos con una oferta gastronómica especialmente interesante, donde es posible comer sin tener que alejarse de las gargantas.

Esta variedad de servicios hace que cada piscina tenga su propia forma de disfrutar del verano, desde pequeños rincones más naturales hasta zonas de baño completamente acondicionadas. El principal inconveniente es también consecuencia de su popularidad: durante los meses de julio y agosto, las piscinas más conocidas pueden concentrar bastante afluencia, especialmente en los fines de semana.

Después del baño, la comarca de La Vera ofrece mucho más por descubrir: pueblos, gargantas, rutas, actividades y paisajes que merece la pena recorrer con calma.