Qué ver en San Martín de Trevejo
Enclavado a los pies del monte Jálama, San Martín de Trevejo es una localidad con identidad propia, donde las costumbres, el respeto por la naturaleza y una cultura muy arraigada forman parte de la vida cotidiana. Es un destino especialmente atractivo para quienes buscan alejarse de lo homogéneo y descubrir un lugar que ha sabido conservar su esencia a lo largo de los siglos.
A Fala y el mañegu
San Martín de Trevejo mantiene una variedad lingüística propia, el mañegu, una de las variantes de A Fala, lengua compartida con Eljas y Valverde del Fresno y transmitida de generación en generación con el orgullo del que sabe que deja identidad como herencia.
En San Martín el mañegu sigue formando parte de la vida cotidiana. Se escucha entre vecinos, en los comercios y en conversaciones que continúan pasando de padres a hijos. Junto al lagarteiru de Eljas y el valverdeiru de Valverde del Fresno, forma parte de una de las señas culturales más particulares de Extremadura.
San Martín de Trevejo, uno de los pueblos más bonitos de España.
San Martín de Trevejo forma parte de la red de Los Pueblos Más Bonitos de España, para ello no ha necesitado contar con grandes construcciones o museos repletos de historia, a San Martín de Trevejo le ha valido con ser eso que fue toda la vida, agua, bodegas, castaños centenarios, calles repletas de flores, gastronomía y cultura popular.
A esa identidad se suma un casco histórico declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Conjunto Histórico, donde se conserva buena parte de la arquitectura tradicional de San Martín de Trevejo.
Las regateras de San Martín de Trevejo
Sus calles son atravesadas por pequeños canales de agua destinados al riego de los huertos locales, recorrer sus tranquilas calles se convierte en una experiencia sensorial gracias al murmullo del agua y el olor de las flores que flanquean los balcones y fachadas de las casas.
Plaza Mayor de San Martín de Trevejo
En la Plaza Mayor se encuentran, a pocos metros unos de otros, varios de los lugares más reconocibles de San Martín de Trevejo. En el centro está el pilón de piedra, fechado en 1888, mientras que uno de los laterales lo ocupa el Ayuntamiento, con una gran balconada de madera apoyada sobre soportales de granito. Justo enfrente se levanta la Torre-Campanario, separada de la iglesia, con su reloj, el escudo de Carlos V y una parte inferior más antigua que perteneció a una construcción defensiva medieval.
Los soportales y edificios que rodean la plaza también concentran una parte de la vida gastronómica del pueblo. Aquí se encuentran restaurantes como Os Arcus, instalado en una antigua casa señorial, y Saboris de Sempris, ambos con cocina vinculada a productos y recetas de proximidad. Sus terrazas ocupan parte de la plaza junto a la fuente, así que no es raro que una visita por el casco histórico termine precisamente aquí, entre piedra, madera, comida y el sonido del agua.
Iglesia de San Martín de Tours
A pocos pasos de la Plaza Mayor está la Iglesia de San Martín de Tours. El edificio actual es del siglo XVII y su interior se divide en tres naves. El retablo mayor es posterior, del siglo XVIII. La iglesia guarda tres tablas de Luis de Morales, El Divino, pintadas hacia 1570.
En ellas aparecen el Padre Eterno, San Miguel Arcángel y Santiago el Menor. Hoy se conservan en el presbiterio y son uno de esos detalles que pueden pasar desapercibidos si se entra con prisa, pero que merece la pena conocer antes de visitar la iglesia.
Gastronomía de San Martín de Trevejo
La gastronomía es uno de los grandes atractivos de la localidad. San Martín de Trevejo cuenta con numerosos restaurantes donde se pueden degustar productos locales y recetas tradicionales. El cabrito es una de las especialidades más recomendadas, junto a las setas en temporada, el aceite de oliva virgen extra procedente de los olivares cercanos, el vino elaborado en las boigas (bodegas tradicionales) y los guisos cocinados a fuego lento.
Qué hacer en San Martín de Trevejo
Más allá del casco histórico, San Martín de Trevejo tiene mucho que aprovechar alrededor. Desde el pueblo parte la Ruta A Fala PR-CC 184, que asciende por la antigua calzada de piedra hasta el Puerto de Santa Clara atravesando el Castañar de los Ojestos y pasando junto a los enormes castaños conocidos como Los Abuelos. Es un recorrido especialmente bonito en otoño, cuando el castañar cambia de color y la subida hacia el puerto gana todavía más protagonismo.
Desde ahí, también se puede continuar hacia el Jálama, cuya cima supera los 1.490 metros, coronando toda la comarca.
En verano, la Piscina Natural El Chafaril permite completar el día con un baño cerca del pueblo. Y si la idea es quedarse más tiempo, San Martín cuenta con hoteles, casas rurales y apartamentos, entre ellos la Hospedería Conventual Sierra de Gata, instalada en el antiguo convento de San Miguel.
San Martín de Trevejo ofrece una forma de viajar basada en la identidad, la vida local y el respeto por lo propio. Su lengua, su arquitectura, el agua que recorre sus calles, la naturaleza que rodea la localidad y su gastronomía convierten la visita en una experiencia auténtica y cercana. Es un lugar ideal para detenerse, recorrerlo con calma y comprender por qué sigue siendo uno de los pueblos más singulares de la Sierra de Gata y de Extremadura.